
Amenazas de muerte, agresiones (incluso el alcalde de Jerusalén, otro ultra pero no lo suficiente fue agredido. El año pasado incluso llegó a haber acuchillamientos), detenciones (decenas de gays frente a dos ultras, que eran los agresores. Manda huevos), meter miedo a la gente y distorsión de la realidad ("que vienen los nazis" decían los ultras cuando la poli defendió finalmente a los participantes en la marcha. Se olvidan del triángulo rosa). De hacerles caso a los ultras vamos de cabeza a una nueva Edad Media con coches y ordenadores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario