
Sonic cumple quince años y yo ya lo he celebrado bajándome el emulador de la Master y echándome unos vicios al Alex Kidd, los Lemmings, el Wonderboy, Mónaco GP, Shinobi y los que quedan. No recordaba ni su música ni cómo llegaba a enganchar, así que ya tengo diversión para unas cuantas semanas largas. También memorable su mando: dos únicos botones y a correr, si querías poner pausa te tocaba acercarte a la consola. Luego llegará la hecatombe para Sega, con su clímax en la aparición de Sonic en Nintendo, como si ahora mismo Raúl acabara en el Barça o Pujol en el Madrid. ¡Qué tiempos aquellos!


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